Tras muchos días de festejos corridos y con el pie en el acelerador tu organismo y tu carácter aumentarán de temperatura, y tu sueño se verá alterado.
Si querés combatir el insomnio empezá a desterrar los excesos en las comidas antes de acostarte y evitá los desvelos innecesarios. Aunque tomar mucho alcohol produce somnolencia, también es causa frecuente de despertares nocturnos. De ahí la necesidad de beber con moderación.
Procurá acostarte y levantarte siempre a la misma hora. Este hábito ayuda a conciliar el sueño. Dejá de fumar y de tomar café a cualquier hora. La cafeína es necesaria por la mañana y en cantidades limitadas. Si se te va la mano comenzarás a sufrir algún trastorno del sueño.
Realizá rituales antes de ir a la cama (cepillado de dientes, limpieza de cutis, etcétera). Una ducha rápida y tibia te ayudará a relajarte. Pero para que esto surta el efecto deseado deberás alejarte de las preocupaciones del día al menos dos horas antes de acostarte. Usar ropa de dormir cómoda -que no apriete ni moleste-, tener un colchón en buenas condiciones y escuchar música suave inducen y ayudan a conciliar el sueño. No utilicés el dormitorio para mirar televisión o realizar otra actividad. Cuando vayás a dormir apagá las luces, aprendé a relajar tu cuerpo y a despejar tu mente y entregate al sueño reparador.